El presidente Donald Trump ha firmado una Orden Ejecutiva renombrando el Departamento de Defensa de Estados Unidos como el Departamento de G...
El presidente Donald Trump ha firmado una Orden Ejecutiva renombrando el Departamento de Defensa de Estados Unidos como el Departamento de Guerra, un movimiento anunciado ayer en la Oficina Oval y reportado hoy por Fox News. La ceremonia, transmitida en vivo a las 14:00 CEST del 5 de septiembre, marcó el 200º edicto presidencial de su segundo mandato, según CNN. Este cambio simbólico, que establece "Departamento de Guerra" como título secundario y autoriza al secretario de Defensa Pete Hegseth a usar el título de "Secretario de Guerra", busca proyectar una imagen más agresiva, según The New York Times. Sin embargo, la medida requiere aprobación congressional para ser permanente, lo que ha desatado debates intensos, según BBC News.
La orden, firmada en presencia de Hegseth y el jefe del Estado Mayor Conjunto, General Dan Caine, establece que todas las agencias ejecutivas deben reconocer el nuevo título secundario en comunicaciones internas y externas, según un hecho difundido por la Casa Blanca y citado por Reuters. Trump justificó la decisión al afirmar que el nombre "Departamento de Guerra" refleja "una historia de victorias" en conflictos como las Guerras Mundiales, criticando el término "Defensa" como "demasiado pasivo", según The Washington Post. Hegseth, en su discurso tras la firma, enfatizó un retorno al "ethos guerrero", prometiendo "máxima letalidad" frente a la "legalidad tibia", según USA Today. El cambio incluye la transición del sitio web defense.gov a war.gov, ya activa, según NBC News.
El impacto es inmediato. El Pentágono ha comenzado a actualizar señalizaciones, con la placa de Hegseth cambiada a "Secretario de Guerra" en una transmisión en vivo, según ABC News. Sin embargo, la oposición demócrata, liderada por el senador Chuck Schumer, calificó la medida de "teatralidad peligrosa", argumentando que perpetúa una narrativa belicista, según Politico. El costo estimado de la rebranding, incluyendo papelería y uniformes, podría superar los 500 millones de dólares, aunque Trump minimizó el gasto, diciendo "no vamos a recarvar montañas", según CBS News. Analistas como Richard Haass sugieren que el cambio busca reforzar la imagen de Trump de cara a las elecciones de mitad de período de 2026, según Foreign Affairs.
La reacción internacional es mixta. Rusia y China han criticado la medida como una provocación, con Moscú sugiriendo sanciones, según RT.com. Aliados como Reino Unido y Francia han pedido claridad sobre sus implicaciones, mientras Israel lo ve como un apoyo a su postura militar, según Haaretz. En redes, el hashtag #DepartmentOfWar ha alcanzado 400,000 interacciones, con apoyo de seguidores de Trump y rechazo de pacifistas, según X posts. Comunidades militares, como en Fort Bragg (ahora renombrado tras Hegseth), celebran el simbolismo, pero economistas advierten sobre un impacto de 2% en el presupuesto de defensa, según Bloomberg.
Históricamente, el Departamento de Guerra existió desde 1789 hasta 1947, cuando Harry Truman lo renombró como Departamento de Defensa tras la Segunda Guerra Mundial, según The Guardian. El precedente ruso, con la exclusión de atletas tras 2014, respalda la lógica de Trump, pero la falta de consenso congressional, con demócratas controlando el Senado, podría frenar la permanencia, según The Hill. La Casa Blanca ha instruido a Hegseth para proponer acciones legislativas, aunque Trump dudó de su necesidad, diciendo "lo haremos y veremos", según AP News.
Socialmente, veteranos como John Kelly apoyan el cambio por su conexión histórica, mientras activistas anti-guerra planean protestas, según The New Yorker. El caso podría influir en debates globales sobre militarización, con la OTAN evaluando su postura, según Euractiv. Con la orden en marcha y el Congreso en sesión el 9 de septiembre, este renombramiento redefine la identidad militar de EE. UU., dejando un legado de controversia y ambición estratégica.





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