Un hombre de origen marroquí de 32 años ha sido detenido en El Ejido , Almería , por el intento de abuso sexual de una niña de 8 años, a qui...
Un hombre de origen marroquí de 32 años ha sido detenido en El Ejido, Almería, por el intento de abuso sexual de una niña de 8 años, a quien engañó con la excusa de mostrarle un video en su móvil para alejarla de un bar familiar. El incidente, ocurrido la tarde del martes en el centro de la localidad agrícola, ha conmocionado a la comunidad, un enclave multicultural donde la inmigración marroquí representa el 30% de la población, y ha sido frustrado gracias a la rápida intervención de un testigo que retuvo al agresor hasta la llegada de agentes de la Guardia Civil y la Policía Local. La niña, ilesa físicamente pero traumatizada, ha sido atendida por psicólogos infantiles, mientras el detenido enfrenta cargos por agresión sexual a menores y secuestro, con posibles penas de hasta 15 años de prisión.
El suceso tuvo lugar alrededor de las 18:00 horas en la plaza de la Constitución, un punto concurrido por familias y trabajadores al final de la jornada. La niña, de origen español y que jugaba fuera de un bar donde sus padres tomaban un refresco, fue abordada por el hombre, que se acercó con un teléfono en la mano y le dijo: "Ven, te enseño algo bonito en el móvil". Engañada por la promesa de un video, la menor lo siguió unos metros hasta un callejón adyacente, donde el agresor intentó sujetarla por los brazos y tocarla de manera inapropiada, con intenciones claras de abuso sexual. La escena fue presenciada por un testigo, un vecino de 45 años que salía del bar, quien intervino gritando y forcejeando con el hombre para liberarla. "La niña lloraba y él la tenía agarrada; no lo pensé dos veces, lo empujé y la cogí en brazos", relata el héroe improvisado, que retuvo al agresor hasta que los agentes llegaron en menos de cinco minutos.
La Guardia Civil y la Policía Local, alertadas por el barullo, esposaron al detenido en el lugar, donde se resistió verbalmente pero no físicamente, negando los hechos con frases incoherentes. El hombre, residente en El Ejido desde 2022 con permiso de trabajo en el sector agrícola, tiene antecedentes por altercados menores, pero nada relacionado con delitos sexuales. La niña, que no sufrió lesiones físicas, fue abrazada por su madre al ser rescatada y llevada a un centro médico para evaluación psicológica, donde se confirmó que no hay daño permanente pero sí un impacto emocional que requerirá terapia. Sus padres, devastados, han expresado gratitud al testigo y han exigido mayor vigilancia en zonas infantiles, un lugar donde el parque adyacente es popular entre familias.
El Ejido, un municipio de 90,000 habitantes conocido por su producción de hortalizas y su diversidad cultural, ha visto un aumento del 25% en incidentes de seguridad en los últimos años, con la inmigración temporal de jornaleros marroquíes durante la campaña agrícola. El alcalde, Mario Jiménez (PP), ha anunciado el refuerzo de patrullas nocturnas y cámaras en la plaza, mientras la comunidad musulmana local ha condenado el acto, distanciándose del agresor y ofreciendo apoyo a la familia. Sin embargo, el incidente ha reavivado debates sobre integración y control migratorio, con vecinos expresando temor por la presencia de "elementos inestables" en un pueblo donde el 40% de la población es extranjera.
La Policía ha confirmado que el detenido, sin vínculos conocidos con redes criminales, actuó solo, y se le acusa de agresión sexual a menor y secuestro, delitos agravados por la vulnerabilidad de la víctima. El testigo, que resultó con rasguños en el forcejeo, ha sido felicitado por el alcalde y recibirá una mención honorífica, un gesto que ha unido a la comunidad en solidaridad. Económicamente, el suceso podría afectar el turismo local, con familias reacias a visitar la plaza, pero socialmente ha fortalecido lazos vecinales. Políticamente, el PP ha prometido más recursos para prevención, mientras la oposición critica la falta de políticas integrales. Este acto de valentía ha salvado a una niña, pero resalta la fragilidad de la seguridad en pueblos multiculturales, dejando un legado de alerta y unidad.





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