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El Gobierno israelí ha acusado formalmente a Hamás de violar el reciente acuerdo de paz mediado por Donald Trump, al entregar únicamente cuatro cadáveres de los 28 rehenes fallecidos prometidos, desencadenando una crisis que amenaza con desbaratar la frágil tregua en Gaza. En un comunicado emitido desde Jerusalén a medianoche, el primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que "Hamás ha incumplido su compromiso, y Israel responderá con medidas proporcionales para garantizar el respeto al pacto", una advertencia que ha elevado la tensión en la región apenas días después de la histórica liberación de 20 rehenes vivos. La entrega parcial, realizada el lunes en el puesto de control de Rafah bajo supervisión de la Cruz Roja, ha sido calificada por el Ministerio de Defensa israelí como "una provocación deliberada", mientras equipos forenses trabajan para identificar a las víctimas, cuyos cuerpos muestran signos de deterioro que sugieren demoras intencionales.
El acuerdo, firmado el 8 de octubre, establecía la liberación de todos los rehenes —vivos y fallecidos— en un plazo de 72 horas a cambio de la retirada gradual de las FDI de la "línea amarilla" y la liberación de prisioneros palestinos. Hamás había prometido entregar los 28 cadáveres recuperados de túneles y sitios ocultos, pero la llegada de solo cuatro —dos mujeres y dos hombres, según fuentes preliminares— ha generado sospechas de que el grupo retiene los restos como moneda de cambio o los ha perdido en el caos interno de Gaza. Netanyahu, en una comparecencia televisada, exigió la entrega inmediata de los cuerpos restantes y amenazó con "acciones militares limitadas" si no se cumple, aunque no especificó detalles, dejando a la comunidad internacional en vilo. El Consejo de Seguridad Nacional israelí se reunirá a las 09:00 AM para evaluar opciones, que podrían incluir bombardeos selectivos o el bloqueo de ayuda humanitaria.
La reacción de Hamás ha sido ambigua. En un comunicado desde Doha, el grupo afirmó que "los restos entregados son los primeros identificados", justificando la demora por "condiciones adversas" en los túneles y prometiendo completar la entrega en 48 horas. Sin embargo, fuentes palestinas sugieren que las fracciones internas, como el clan Doghmush, podrían estar reteniendo cuerpos para negociar poder en la guerra civil emergente tras el desarme parcial. La Cruz Roja, que supervisó la entrega, ha reportado que los cuatro cadáveres estaban en estado avanzado de descomposición, con heridas de bala y fracturas compatibles con ejecuciones, lo que ha avivado las acusaciones de Israel sobre abusos durante el cautiverio. La identificación preliminar apunta a dos civiles de un kibutz cerca de Gaza, secuestrados en octubre de 2023, pero los nombres se mantienen en reserva.
La comunidad internacional está en alerta. Donald Trump, desde Washington, ha instado a Hamás a "cumplir o enfrentar consecuencias severas", mientras el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi ha ofrecido mediar para evitar un colapso. En Europa, Macron y Starmer han llamado a la calma, pero Sánchez, excluido de la cumbre de Sharm El-Sheikh, ha emitido un comunicado apoyando la paz. En Gaza, la población, exhausta por 40,000 muertos, teme represalias, con protestas en Rafah exigiendo a Hamás que entregue los restos. La Autoridad Palestina ha condenado el retraso como "irresponsable", complicando su rol en la gobernanza futura.
Económicamente, una ruptura podría paralizar los 50 mil millones de dólares para reconstrucción, perdiendo 5 mil millones en contratos iniciales. Socialmente, ha avivado el dolor de familias israelíes, con vigilias en Tel Aviv, mientras palestinos temen más violencia. Políticamente, Netanyahu gana apoyo interno, pero arriesga sanciones si actúa unilateralmente. Este incumplimiento no solo pone en jaque la paz, sino que deja un legado de desconfianza en un proceso que parecía prometedor.





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