El Pentágono ha anunciado el despliegue del portaaviones nuclear Gerald R. Ford en el Caribe sur , una maniobra que eleva la presencia mil...
El Pentágono ha anunciado el despliegue del portaaviones nuclear Gerald R. Ford en el Caribe sur, una maniobra que eleva la presencia militar estadounidense en la región a su nivel más significativo en 40 años, superando incluso la fuerza empleada durante la invasión de Panamá en 1989. Este movimiento estratégico, comunicado por el secretario de Defensa Pete Hegseth, responde directamente a las recientes declaraciones del presidente venezolano Nicolás Maduro, quien el pasado miércoles 22 de octubre se jactó ante el mundo de contar con 5.000 misiles portátiles rusos Igla-S, un sistema antiaéreo capaz de derribar aeronaves a baja altitud, lo que ha sido interpretado como una amenaza directa a la seguridad regional y a los intereses estadounidenses en el hemisferio occidental. El Gerald Ford, el buque insignia de la Marina de EE.UU. con 100.000 toneladas y capacidad para 75 aviones, zarpará desde Norfolk, Virginia, el próximo martes, acompañado por un grupo de ataque que incluye tres destructores clase Arleigh Burke y un submarino nuclear, consolidando una operación que podría redefinir el equilibrio de poder en el Caribe.
El despliegue, que amplía la Operación "Caribbean Shield" iniciada en julio de 2025, cuenta ya con 15 buques, 10.000 marines y 50 cazas F-35, una fuerza diseñada para contrarrestar la creciente influencia de Rusia y China en Venezuela, Cuba y Nicaragua, pero que ahora se intensifica tras las palabras de Maduro. El líder chavista, en un discurso televisado desde Caracas, afirmó que los Igla-S —adquiridos a Moscú en un acuerdo de 1.200 millones de dólares— "protegerán nuestra soberanía de cualquier agresión imperialista", mostrando imágenes de entrenamiento con milicias en el estado de Zulia. Esta declaración, que coincide con el aumento del 30% en envíos de cocaína desde Venezuela a EE.UU. en 2025, ha sido vista por Washington como una provocación, especialmente tras el bombardeo de dos narcolanchas la semana pasada que dejó cinco muertos, un episodio que Trump calificó como "solo el comienzo". El Gerald Ford, con su avanzado sistema Aegis y misiles Tomahawk, está diseñado para neutralizar amenazas aéreas y terrestres, proyectando una capacidad de disuasión que podría incluir strikes preventivos si Maduro activa los misiles.
El Caribe sur, un punto crítico para el tráfico de drogas y la influencia rusa, ha visto una escalada desde la reelección de Trump, con Venezuela fortaleciendo alianzas con Moscú y Pekín, incluyendo la instalación de bases antiaéreas en la isla de Margarita. El Pentágono estima que los Igla-S, con un alcance de 6 km y guiados por infrarrojos, podrían amenazar helicópteros y drones estadounidenses en operaciones antinarcóticos, justificando la presencia del Ford, que porta 20 F-35C y 10 helicópteros MH-60R. Colombia y Brasil, aliados clave, han expresado apoyo tácito, pero México, bajo Claudia Sheinbaum, ha pedido "diplomacia antes que cañones", temiendo una crisis migratoria si Maduro responde con represalias.
Económicamente, el despliegue costará 500 millones anuales, pero podría interrumpir rutas de narcotráfico que mueven 60 mil millones, elevando el precio de la cocaína un 8%. Socialmente, ha generado apoyo del 60% de estadounidenses según Fox News, pero preocupación en el Caribe por escaladas, con protestas en Caracas de 5.000 personas. Políticamente, fortalece a Trump como duro contra Maduro, pero arriesga sanciones de la OEA si se percibe como invasión. Este anuncio no solo refuerza la disuasión, sino que deja un legado de tensión en un Caribe al borde del conflicto.





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