El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , mantendrá una llamada telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin , este jueves, un día ...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantendrá una llamada telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin, este jueves, un día antes de su reunión con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en la Casa Blanca, según ha informado Axios. Esta conversación, que se centra en el conflicto en Ucrania, representa un intento de Trump por mediar directamente en la guerra, explorando opciones para un alto al fuego o negociaciones preliminares, en un momento en que la tensión entre Washington y Moscú se ha intensificado por las recientes ofensivas rusas en Donbás y las demandas de Zelenski por más apoyo militar. El intercambio, que podría durar hasta una hora, se produce en un contexto de creciente aislamiento diplomático para Putin, con Trump posicionándose como un facilitador pragmático que busca "paz rápida" sin concesiones unilaterales.
La llamada, confirmada por la Casa Blanca tras reportes de Axios, responderá a la agenda de Zelenski, quien llega a Washington el viernes para presionar por más misiles de largo alcance, como Tomahawk, y un paquete de 60 mil millones de dólares en ayuda, incluyendo F-16 adicionales. Trump, que ha criticado públicamente a Zelenski por "no negociar" y ha elogiado a Putin por su "fuerza", usará la conversación para sondear posiciones rusas, posiblemente proponiendo un cese de hostilidades a cambio de garantías de neutralidad ucraniana, un elemento que ha sido clave en propuestas previas de Trump durante su campaña. Fuentes de la Casa Blanca indican que el diálogo se centrará en "condiciones para la paz", incluyendo la devolución de territorios anexados y el desarme nuclear de Ucrania, temas que Putin ha condicionado en comunicaciones pasadas. Trump, en un post en Truth Social, confirmó la llamada: "Tendré una conversación extensa con Vladimir Putin sobre Ucrania, y reportaré los detalles al final. Es hora de paz".
El encuentro con Zelenski, el primero desde la reelección de Trump, se presenta como un punto de inflexión. Zelenski, que ha visitado Washington 12 veces desde 2022, busca compromisos concretos para contrarrestar la fatiga de aliados europeos y el avance ruso en Járkov, donde Moscú ha capturado 200 km² en las últimas semanas. Trump ha insinuado que podría condicionar la ayuda a avances en negociaciones, negando misiles de largo alcance hasta que Ucrania "muestre flexibilidad", una postura que ha generado críticas del ala republicana dura, liderada por Marjorie Taylor Greene, que prefiere un aislamiento total. La llamada con Putin, que será la tercera desde enero, responde a un patrón de diplomacia trumpista: conversaciones directas sin intermediarios, como la de julio en Alaska, que generó rumores de avances no confirmados.
El impacto es inmediato. En Kiev, Zelenski ha minimizado la llamada, afirmando que "la presión a Rusia debe continuar", mientras en Moscú, el Kremlin ha confirmado el diálogo como "constructivo", negando concesiones. Económicamente, un alto el fuego podría liberar 100 mil millones en ayuda congelada, estabilizando mercados de energía. Socialmente, ha generado esperanza en Ucrania, con protestas en Kiev pidiendo paz, pero también escepticismo en Europa. Políticamente, fortalece a Trump como mediador, pero arriesga divisiones en la OTAN si se percibe como debilidad. En un mundo polarizado, esta llamada no solo discute Ucrania, sino que redefine la diplomacia post-Guerra Fría, dejando un legado de audacia o imprudencia.





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