Renfe ha activado desde este martes un dispositivo especial de transporte para garantizar la continuidad de los servicios de alta velocidad...
Renfe ha activado desde este martes un dispositivo especial de transporte para garantizar la continuidad de los servicios de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, después de que la circulación ferroviaria quedara interrumpida en el tramo comprendido entre Villanueva de Córdoba y Córdoba como consecuencia del grave accidente registrado en la zona de Adamuz. La compañía ferroviaria ha diseñado un plan operativo que combina tren y autobús con el objetivo de mantener las principales conexiones y minimizar el impacto para miles de viajeros que utilizan a diario esta línea estratégica.
El nuevo sistema permite seguir ofreciendo enlaces de larga distancia entre Madrid y destinos clave como Sevilla y Málaga, aunque obliga a sustituir el tramo afectado por un traslado por carretera. Los viajeros realizarán parte del recorrido en tren de alta velocidad y, al llegar a Villanueva de Córdoba o a Córdoba, continuarán el trayecto en autobús hasta reencontrarse con otro servicio ferroviario que complete el viaje. De este modo, se evita el paso por la zona del siniestro, donde continúan las labores de retirada de vagones y revisión de la infraestructura.
Renfe ha explicado que este operativo estará en vigor mientras se mantenga suspendida la circulación en el tramo de Adamuz. La compañía trabaja contrarreloj para poner a la venta los billetes correspondientes a este esquema provisional y ha pedido expresamente a los usuarios que utilicen estos servicios únicamente en caso de desplazamientos “por motivos estrictamente necesarios”, dado que la capacidad es limitada y los tiempos de viaje se verán notablemente incrementados.
El trayecto por carretera entre Córdoba y Villanueva de Córdoba supone un alargamiento inevitable de los desplazamientos, pero permite mantener una oferta básica que conecta la capital con Andalucía varias veces al día. Desde Madrid-Puerta de Atocha se han programado salidas a las 7.00, 11.00, 15.00 y 19.00 horas con destino Sevilla, así como a las 9.00, 13.00 y 17.00 horas hacia Málaga. En sentido contrario, los trenes partirán desde Sevilla a las 6.03, 9.55, 14.01 y 18.03 horas, mientras que desde Málaga lo harán a las 7.55, 11.55 y 15.55 horas.
La operadora reconoce que los tiempos de viaje serán más largos de lo habitual debido al transbordo obligatorio, pero defiende que este plan permite conservar una mínima normalidad en una de las arterias ferroviarias más importantes del país. La línea Madrid-Andalucía es utilizada cada día por miles de pasajeros, tanto por motivos laborales como turísticos y familiares, y su interrupción total habría provocado un colapso aún mayor en las comunicaciones entre el centro y el sur peninsular.
El dispositivo moviliza a decenas de autobuses, personal adicional de atención al cliente y equipos de coordinación para gestionar los transbordos con la mayor fluidez posible. En las estaciones intermedias se han habilitado espacios específicos para guiar a los viajeros, reorganizar equipajes y facilitar la información sobre horarios y correspondencias. Renfe ha asegurado que se reforzará la asistencia en los puntos más sensibles del recorrido para evitar confusiones y retrasos adicionales.
La compañía también ha activado un sistema de avisos para informar en tiempo real de posibles incidencias, cambios de última hora o alteraciones en los horarios previstos. El objetivo es ofrecer la máxima previsibilidad en un contexto de gran incertidumbre, marcado por la magnitud del accidente y por la complejidad de las tareas de recuperación de la vía.
Mientras tanto, continúan los trabajos técnicos para restablecer cuanto antes la circulación ferroviaria normal. Las labores de retirada de los últimos vagones, el apuntalamiento de unidades inestables y la revisión exhaustiva de la infraestructura son pasos imprescindibles antes de autorizar de nuevo el paso de trenes por el tramo afectado. La reapertura dependerá de que se garantice plenamente la seguridad de la vía y de los sistemas de señalización.
El plan alternativo no solo busca mantener la movilidad, sino también aliviar la presión sobre otros medios de transporte, especialmente la carretera y el transporte aéreo, que han experimentado un notable aumento de demanda desde el siniestro. En este contexto, Renfe insiste en la necesidad de racionalizar los desplazamientos y priorizar los viajes imprescindibles mientras dure la situación de emergencia.
La puesta en marcha de este dispositivo evidencia el papel central del ferrocarril en la vertebración territorial y la dificultad de sustituir de forma inmediata una infraestructura crítica cuando se produce una interrupción de esta magnitud. Aunque provisional y lejos de la normalidad habitual, el plan diseñado por Renfe permite mantener abiertas las principales conexiones entre Madrid y Andalucía, ofreciendo una solución transitoria hasta que la línea pueda recuperar plenamente su operatividad.
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