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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha lanzado una dura crítica a la intervención liderada por Estados Unidos que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, calificándola como un “precedente terrible y muy peligroso” que amenaza la estabilidad del derecho internacional y podría empujar al mundo hacia un futuro de “incertidumbre e inseguridad”.
Durante una rueda de prensa en París, tras participar en una reunión de la denominada Coalición de Voluntarios en apoyo a Ucrania, Sánchez subrayó que la operación militar estadounidense —que en Washington se presentó como una acción para capturar a Maduro por presuntos vínculos con narcotráfico— no puede ser considerada legítima simplemente por el deseo de cambio de gobierno. Según él, la intervención no solo vulnera las normas de la comunidad internacional, sino que también muestra una motivación económica al ser, en su opinión, impulsada por “la sed de petróleo”.
Sánchez insistió en que España nunca ha reconocido a Maduro como presidente legítimo debido a las irregularidades que, en su opinión, rodearon las elecciones en Venezuela. Sin embargo, enfatizó que una supuesta ilegitimidad interna no justifica una operación militar unilateral que, a su juicio, rompe con el principio fundamental del respeto a la soberanía de un Estado y a su integridad territorial. “Una ilegitimidad no puede ser respondida por una ilegalidad”, afirmó en varias de sus intervenciones públicas.
El presidente advirtió que lo ocurrido en Caracas recuerda a otras intervenciones militares del pasado en las que, bajo pretextos diversos, se llevó a cabo una acción armada que terminó favoreciendo intereses estratégicos ligados a recursos naturales como el petróleo, con consecuencias negativas para la seguridad global y la estabilidad regional. Esta referencia histórica busca subrayar el riesgo de abrir un precedente que pueda normalizar el uso de la fuerza en asuntos internos de otros Estados.
La postura de Sánchez no solo critica la intervención en sí, sino que también refuerza el compromiso de España con una política exterior basada en el multilateralismo, la diplomacia y la adhesión a la Carta de las Naciones Unidas. Según el presidente, responder a una crisis política interna con una acción militar sin respaldo de organismos internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU pone en riesgo el orden global que ha sustentado la paz tras la Segunda Guerra Mundial.
Además de su rechazo a la operación estadounidense en Venezuela, Sánchez ha expresado preocupaciones más amplias. Ha declarado que España no puede permanecer indiferente ante acciones que ignoran la soberanía de otros países y que el respeto al derecho internacional es esencial para la convivencia pacífica entre naciones. En este sentido, ha reafirmado la intención del Gobierno español de estar del lado de la legalidad y de reforzar las instituciones multilaterales frente a lo que él describe como tendencias unilaterales.
El comunicado de Sánchez también ha coincidido con la emisión de declaraciones conjuntas de otros gobiernos europeos que han expresado preocupación por la intervención en Venezuela y han defendido la necesidad de respeto a las normas internacionales. Estas posiciones refuerzan la idea de que la respuesta de España no es aislada, sino que forma parte de un enfoque europeo más amplio frente a lo que muchos perciben como un desafío a los principios básicos de la diplomacia y la cooperación internacional.
Sánchez ha subrayado que, aun reconociendo la gravedad de la situación política en Venezuela y las violaciones de derechos humanos denunciadas por distintos sectores, la solución debe venir de los mecanismos pacíficos y legales, incluyendo el diálogo entre venezolanos y procesos democráticos internos. En este sentido, ha abogado por una transición que culmine en elecciones libres y limpias, donde sea el pueblo venezolano quien decida su futuro.
Al defender estas posiciones, el presidente ha dejado claro que la política exterior de España no se guiará por acciones que considere contrarias al derecho internacional, reforzando su llamado a que la comunidad internacional mantenga un enfoque basado en principios frente a las tensiones geopolíticas actuales.





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