El conflicto ferroviario en Cataluña entra en su segundo día consecutivo con los trenes de Rodalies prácticamente inmovilizados y miles de...
El conflicto ferroviario en Cataluña entra en su segundo día consecutivo con los trenes de Rodalies prácticamente inmovilizados y miles de usuarios atrapados en una jornada marcada por la incertidumbre, los retrasos y la falta de información clara. Pese a que el servicio debía retomarse este jueves, el plante de los maquinistas continúa bloqueando la circulación en la mayor parte de las líneas, lo que ha llevado a la Generalitat a abrir un expediente informativo a Renfe por no haber garantizado la prestación mínima comprometida. La situación ha generado un fuerte malestar social y político, al tratarse de una red esencial para la movilidad diaria de trabajadores, estudiantes y viajeros.
Desde primera hora de la mañana, el Departamento de Territorio de la Generalitat acoge una reunión de seguimiento en la que participan responsables del Govern, técnicos de Protección Civil y directivos de Renfe con el objetivo de evaluar el alcance del bloqueo y buscar una salida negociada. A esta mesa se incorporarán a las once de la mañana representantes de los maquinistas y de las empresas operadoras, en un encuentro clave para intentar desbloquear una crisis que amenaza con prolongarse si no se alcanzan compromisos concretos. Los conductores mantienen su postura firme y reclaman garantías de seguridad tras varios incidentes recientes, así como mejoras en las condiciones laborales y en los protocolos de actuación ante situaciones de riesgo.
La Generalitat considera especialmente grave que Renfe no haya sido capaz de restablecer el servicio pese a los anuncios realizados el día anterior, cuando se aseguró que la circulación se normalizaría de forma progresiva. El expediente abierto busca depurar responsabilidades por la falta de planificación y por la ausencia de un plan alternativo eficaz que permitiera ofrecer un mínimo de transporte público en hora punta. Fuentes del Govern subrayan que la prioridad es garantizar el derecho a la movilidad y evitar que los usuarios vuelvan a ser los principales perjudicados de un conflicto laboral que consideran mal gestionado.
Mientras tanto, las estaciones continúan registrando escenas de confusión, con paneles informativos que no reflejan la situación real y viajeros que esperan durante horas sin saber si su tren llegará a salir. Muchos se han visto obligados a recurrir al vehículo privado o a servicios de autobuses improvisados, lo que ha provocado importantes retenciones en los accesos a Barcelona y en las principales vías metropolitanas. Asociaciones de usuarios denuncian la falta de comunicación y reclaman indemnizaciones automáticas por los perjuicios sufridos, además de una revisión profunda del sistema de gestión de Rodalies.
Desde Renfe se insiste en que el conflicto tiene un origen estrictamente laboral y que se están realizando esfuerzos para alcanzar un acuerdo que permita recuperar la normalidad lo antes posible. La empresa asegura que comparte la preocupación por la seguridad, pero recuerda que existen protocolos vigentes y que el diálogo debe conducir a soluciones realistas que no comprometan el servicio público. El Ministerio de Transportes sigue de cerca la evolución del conflicto y no descarta intervenir si la situación se prolonga más allá de las próximas horas.
El desenlace de la reunión prevista a media mañana será determinante para conocer si este segundo día de caos puede ser el último o si Cataluña afronta una nueva jornada de colapso ferroviario. En juego no solo está la operatividad inmediata de Rodalies, sino también la credibilidad de un sistema que arrastra años de quejas, incidencias y promesas incumplidas, y que vuelve a situarse en el centro del debate político y social.





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