Un ciudadano venezolano mató presuntamente a su hijo de diez años en el municipio de Arona , en el sur de la isla de Tenerife , y dejó a la ...
Un ciudadano venezolano mató presuntamente a su hijo de diez años en el municipio de Arona, en el sur de la isla de Tenerife, y dejó a la madre del menor en estado crítico tras un violento episodio ocurrido en el interior de la vivienda familiar. Antes de ser neutralizado, el agresor también hirió con un machete a un agente de la Guardia Civil, que participaba en el dispositivo de intervención.
Según las primeras informaciones recabadas por fuentes policiales, los hechos se produjeron tras una llamada de emergencia que alertaba de una situación extremadamente violenta dentro del domicilio. A su llegada, los agentes se encontraron con un escenario de alta peligrosidad, en el que el hombre se hallaba armado con un machete y mostraba una actitud muy agresiva, lo que obligó a activar los protocolos de actuación ante amenazas graves.
Durante la intervención, el agresor atacó a uno de los efectivos, causándole heridas de consideración. Los agentes intentaron reducirlo y proteger a las personas que se encontraban en la vivienda, pero la situación se volvió incontrolable. Finalmente, y ante el riesgo inminente para la vida de los presentes, el hombre fue abatido por los agentes.
En el interior del inmueble se halló al menor de diez años con lesiones incompatibles con la vida. Los servicios de emergencia desplazados al lugar solo pudieron confirmar su fallecimiento. La madre del niño, que presentaba heridas muy graves, fue estabilizada en el lugar y trasladada de urgencia a un centro hospitalario, donde permanece ingresada en estado crítico. El agente herido también fue atendido y evacuado para recibir asistencia médica especializada.
La investigación, que ha quedado en manos de la policía judicial, se centra ahora en reconstruir con exactitud la secuencia de los hechos y esclarecer el contexto previo al ataque. Los investigadores trabajan tanto con el testimonio de los primeros intervinientes como con la información aportada por vecinos y familiares, así como con el análisis forense de la escena.
Fuentes cercanas al caso apuntan a que no existían, al menos de forma pública, denuncias previas recientes por violencia en el ámbito familiar en ese domicilio, aunque se están revisando todos los antecedentes posibles. Los especialistas subrayan que este tipo de sucesos suelen estar precedidos por situaciones de conflicto, problemas de salud mental, consumo de sustancias o crisis personales severas, extremos que deberán ser evaluados durante la instrucción.
Desde el entorno municipal y autonómico se ha expresado una profunda conmoción por lo ocurrido. Responsables públicos han trasladado su pésame a la familia del menor y han mostrado su apoyo tanto a la madre herida como al agente que resultó lesionado durante la intervención. También se ha puesto el foco en la dureza de este tipo de actuaciones para los cuerpos de seguridad, que se enfrentan a escenarios imprevisibles en los que, en cuestión de segundos, deben tomar decisiones críticas para salvaguardar vidas.
Organizaciones sociales y colectivos de protección a la infancia han reclamado que este caso no quede únicamente en el ámbito penal, sino que sirva para reforzar los mecanismos de detección temprana de situaciones de riesgo en el entorno familiar. Insisten en la importancia de la coordinación entre servicios sociales, sanitarios y educativos para identificar señales de alarma que puedan evitar desenlaces trágicos.
Mientras tanto, la autoridad judicial ha abierto diligencias para esclarecer las circunstancias exactas del fallecimiento del menor, las lesiones sufridas por la madre y por el agente, y la actuación policial durante el operativo. El objetivo es determinar de forma precisa cómo se desarrollaron los hechos y si existieron factores previos que pudieran haber anticipado un episodio de violencia de tal magnitud.





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