El Congreso aprobó una enmienda que derriba el "decreto antiapagones", una norma urgente impulsada tras el apagón del 28 de abril ...
El Congreso aprobó una enmienda que derriba el "decreto antiapagones", una norma urgente impulsada tras el apagón del 28 de abril que contemplaba ocho bloques de medidas técnicas —desde refuerzo de tensión hasta almacenamiento y ciberseguridad— con la intención de blindar el sistema eléctrico. A pesar del apoyo de sectores industriales y ecologistas —quienes lo consideraban clave para la transición energética y la competitividad industrial—, el decreto cayó con 183 votos en contra.
La votación reflejó una trama inusual: el PP y Vox, del ámbito conservador, se aliaron con formaciones izquierdistas y periféricas —Podemos, Junts, BNG, UPN y CHA— en una “pinza” suprapartidista. El PP rechazó el decreto, argumentando que privaba al Ejecutivo de rendir cuentas tras el apagón, puesto que “no ha habido una sola dimisión o cese” por el fallo eléctrico. Podemos, en cambio, denunció que las medidas no evitaban futuras interrupciones y no cuestionaban el poder de las grandes eléctricas. Junts criticó la falta de negociaciones previas, citando incumplimientos en temas como la amnistía y el uso del catalán en la UE.
Pedro Sánchez, desde Montevideo, tachó la votación de incoherente: quienes avisaron de oscurantismo ahora bloquean normas esenciales para la ciudadanía. También anunció que volverá a presentar el decreto en el Parlamento, descartando renunciar a sus medidas clave.
El golpe al decreto no afectó a otras normas importantes aprobadas la misma jornada: destacan la reforma del reglamento del Congreso para sancionar “agitadores ultras” que interrumpen el trabajo mediático, aprobada con 177 votos a favor pese a la oposición de PP, Vox y UPN; y la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública, con respaldo mayoritario y enmiendas pactadas con el PP.
La caída del decreto antiapagones representa uno de los mayores fracasos legislativos de la legislatura y subraya cuánto está hipotecada la gobernabilidad a la cohesión política. El desafío ahora es reconducir el texto —dividirlo, renegociarlo, contenerlo— o enfrentar el caos en la próxima temporada de punta eléctrica.





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