Una grabación reciente sacada a la luz por medios españoles contiene frases explícitas de un personaje identificado como **Koldo**, quien se...
Una grabación reciente sacada a la luz por medios españoles contiene frases explícitas de un personaje identificado como **Koldo**, quien se dirige a conversadores cercanos afirmando que tienen algo “entre manos” para debilitar estratégicamente a María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra. La referencia aparece en conversaciones donde además se menciona el papel activo de **Santos Cerdán**, antiguo número dos del PSOE, en esa maniobra, sugiriendo vínculos entre ambos.
Según el audio, el plan implica debilitar a Chivite desde dentro del partido regional, aprovechando las tensiones internas. La mención a Cerdán indica que él habría desempeñado un rol clave en esa estrategia: no tanto por su presencia directa, sino por su influencia en redes orgánicas y su capacidad de filtrar información o ejercer presión política.
El contexto revela un episodio más dentro del escándalo en torno a la “trama Koldo”: Koldo García, exasesor del PSOE y vinculado a José Luis Ábalos, grabó decenas de conversaciones que la Guardia Civil incluyó en su informe de la UCO. Estas grabaciones –que también involucraron a Cerdán y Ábalos en supuestos intercambios de comisiones por adjudicaciones públicas– han provocado una auténtica crisis interna en el PSOE, con dimisiones, investigaciones y una grave desconfianza hacia parte de la dirección del partido.
En el fragmento referido, Koldo expresa frustración hacia la cúpula navarra del PSOE y advierte que “se dejará pasar el tiempo” mientras se activa la acción para desestabilizar a Chivite. Aunque no se concreta en detalles la escala o naturaleza de esa acción política, el hecho mismo de grabar y planear estas maniobras desde dentro del partido pone en evidencia niveles de confrontación interna inéditos.
Este caso ilustra la existencia de una tensión profunda entre cabezas ligadas al PSOE nacional y liderazgos regionales como el de Navarra. La implicación indirecta de Cerdán –quien fue secretario de Organización y estrecho colaborador de Ábalos– sugiere que la estrategia coincidía con intereses partidarios nacionales por controlar estructuras autonómicas. El audio se une a múltiples ejemplos donde se debatía desde reparto de comisiones hasta la gestión discreta del poder regional.
La filtración ha sido interpretada como parte de una etapa de purgas internas. Chivite ha sido señalada en varios audios como objetivo político. La utilización de grabaciones encubiertas añade un componente de espionaje político que refleja la virulencia del enfrentamiento entre facciones socialistas.
En consecuencia, el caso plantea varias preguntas clave:
- ¿Hasta qué punto la estrategia para desestabilizar liderazgos regionales estuvo coordinada desde Madrid?
- ¿Qué grado de implicación tuvo Santos Cerdán en esas maniobras?
- ¿Cómo se están utilizando las grabaciones de Koldo para remodelar el poder interno del PSOE?
Por ahora, la reacción oficial del partido ha consistido en el distanciamiento hacia las figuras directamente implicadas y un compromiso con auditorías internas. Sin embargo, la revelación de este audio añade una nueva dimensión al escándalo: no solo se trataba de comisiones y contratos amañados, sino también de operaciones políticas planificadas para recolocar influencias dentro del PSOE.
En los próximos días será clave conocer si:
- Santiago Cerdán ofrece explicaciones públicas sobre estas acusaciones,
- se confirman otros audios que mencionen a figuras como Chivite o sus aliados,
- y si la dirección del partido implementa sanciones internas o expulsa a implicados.
Este episodio amenaza con redefinir la estructura interna del PSOE, incrustando tensiones entre sus redes centralistas y bases autonómicas, y genera un desafío político que va más allá de lo económico: es un choque por el control del relato y del poder dentro del partido.





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