Dinamarca ha dado un paso histórico al incorporar a las mujeres al servicio militar obligatorio por primera vez desde la Guerra Fría, marcan...
Dinamarca ha dado un paso histórico al incorporar a las mujeres al servicio militar obligatorio por primera vez desde la Guerra Fría, marcando un cambio significativo en su política de defensa que entró en vigor el pasado 1 de julio. A partir de esta fecha, todas las mujeres que cumplan 18 años deberán registrarse para una posible conscripción, siguiendo el mismo procedimiento que los hombres, en un esfuerzo por fortalecer las capacidades militares del país ante un contexto geopolítico cada vez más inestable. Esta reforma, aprobada por el Parlamento danés en junio de 2023 tras un amplio consenso político, refleja la urgencia de ampliar la base de reclutas en respuesta a las crecientes tensiones en Europa, particularmente debido a la guerra en Ucrania y la postura agresiva de Rusia, que ha elevado la alerta en los países nórdicos.
La medida establece que las jóvenes deberán inscribirse para el Día de las Fuerzas Armadas, un evento anual donde se evalúa la aptitud física y mental de los candidatos mediante un sorteo que determina quiénes serán convocados si no hay suficientes voluntarios. Hasta ahora, el servicio militar era obligatorio solo para hombres, con una participación femenina limitada al ámbito voluntario, donde representaban cerca del 25% de los reclutas en 2023. Con esta nueva política, el gobierno espera aumentar el número de reclutas anuales de los actuales 5,000 a 7,500 para 2033, al tiempo que extiende la duración del servicio de cuatro a once meses a partir de 2026. El ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, destacó que esta igualdad de género no solo responde a un imperativo de seguridad, sino también a los valores de una sociedad moderna y diversa, aunque reconoció que la implementación requerirá ajustes logísticos significativos.
El contexto que impulsa esta decisión es la percepción de una amenaza creciente, especialmente tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, que ha llevado a Dinamarca a triplicar su gasto en defensa en los últimos tres años, proyectando un 3.2% de su PIB para 2025, superando el mínimo del 2% exigido por la OTAN. La proximidad de Dinamarca a Rusia, con su frontera compartida en Groenlandia y las islas del Ártico, junto con la reciente entrada de Suecia y Finlandia en la OTAN, ha intensificado la necesidad de un ejército robusto. El gobierno argumenta que incluir a las mujeres amplía la reserva de personal capacitado, crucial en un escenario de posible conflicto donde las fuerzas actuales, de aproximadamente 9,000 soldados profesionales, podrían resultar insuficientes. Simulacros recientes en el Mar Báltico han puesto a prueba esta estrategia, integrando a mujeres en roles operativos con resultados prometedores.
Sin embargo, la reforma no ha estado exenta de controversia. Algunos sectores, incluidos sindicatos militares, han advertido sobre la falta de infraestructura adecuada, como uniformes y equipos diseñados principalmente para hombres, lo que podría dificultar la integración inicial. Katrine, una recluta de la Guardia Real, señaló en declaraciones a medios locales que "el equipamiento necesita adaptarse, pero la voluntad está ahí". Además, aunque el apoyo político es amplio, con un 67% de los daneses y 53% de las danesas a favor según encuestas recientes, persisten críticas sobre la obligatoriedad, con algunos abogando por mantener el sistema voluntario. El gobierno ha prometido un periodo de transición, con evaluaciones en 2026 para ajustar el programa, y ha ofrecido alternativas de servicio civil para objetores de conciencia, tanto hombres como mujeres.
La medida también tiene implicaciones internacionales, ya que Dinamarca, que asumió la presidencia rotatoria del Consejo de la UE el 1 de julio, planea promover una agenda de defensa común, incluyendo la participación femenina como modelo para otros estados miembros. Países como Noruega y Suecia, que ya implementan conscripción de género neutral desde 2013 y 2017 respectivamente, han elogiado la decisión, mientras que Rusia ha calificado la reforma como una "provocación" en su retórica oficial. En redes sociales, la noticia genera un debate polarizado, con algunos celebrando la igualdad y otros cuestionando la preparación del país para un conflicto. Con las primeras convocatorias previstas para enero de 2026, Dinamarca se prepara para un futuro donde la defensa nacional dependerá de una fuerza más inclusiva y preparada para los desafíos del siglo XXI.





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