Pavel Durov, fundador y CEO de Telegram, fue liberado tras un prolongado interrogatorio de más de nueve horas en un tribunal de París, marca...
Pavel Durov, fundador y CEO de Telegram, fue liberado tras un prolongado interrogatorio de más de nueve horas en un tribunal de París, marcando un nuevo capítulo en la saga legal que lo ha mantenido bajo escrutinio en Francia desde su arresto en agosto de 2024. El empresario ruso-francés, conocido por su defensa de la libertad de expresión y la privacidad en línea, salió del edificio judicial con una expresión serena, acompañado por su equipo legal, tras una audiencia que comenzó a las 10:00 de la mañana hora local (08:00 CEST). La sesión, la tercera desde su detención inicial, forma parte de una investigación en curso sobre la posible complicidad de Telegram en actividades criminales, incluyendo tráfico de drogas, contenido pedófilo y promoción de terrorismo, acusaciones que Durov y la plataforma han negado repetidamente.
El interrogatorio, liderado por jueces de instrucción, se centró en la supuesta falta de moderación de contenido en Telegram y su reticencia a cooperar con las autoridades francesas, un tema que ha generado tensiones desde que Durov fue arrestado el 24 de agosto de 2024 al aterrizar en el aeropuerto de Le Bourget desde Azerbaiyán. Inicialmente, fue acusado de 12 cargos y puesto bajo control judicial con una fianza de cinco millones de euros, con la restricción de no salir de Francia. Hoy, tras horas de preguntas intensas, los jueces decidieron mantenerlo en libertad bajo las mismas condiciones, sin imponer nuevas medidas, lo que sugiere que la investigación sigue abierta pero sin avances concluyentes por el momento. Durov declinó hacer comentarios a los periodistas que aguardaban fuera del tribunal, dejando a la especulación el estado de ánimo tras la extenuante sesión.
El caso ha atraído atención global, con defensores de la libertad de expresión, como Elon Musk y Edward Snowden, apoyando a Durov, mientras que las autoridades francesas insisten en que la investigación es un asunto judicial, no político, como afirmó el presidente Emmanuel Macron en 2024. La plataforma, con cerca de 950 millones de usuarios, ha defendido que cumple con la Ley de Servicios Digitales de la UE y que su moderación está dentro de los estándares de la industria, aunque críticos señalan que su enfoque minimalista ha permitido la proliferación de contenido ilícito. En París, el ambiente fuera del tribunal fue tenso, con pequeños grupos de manifestantes mostrando apoyo a Durov con pancartas que pedían "libertad para Pavel", mientras la policía mantuvo un cordón de seguridad.
El trasfondo del caso se remonta a la percepción de Telegram como un refugio para actividades ilegales debido a su cifrado robusto y políticas de poca intervención, un legado de la visión de Durov desde que fundó la app en 2013 tras dejar Rusia por rechazar presiones del Kremlin sobre su red social VK. Su arresto inicial desató críticas de Rusia, que lo considera un ciudadano propio, y del gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, donde reside, que ha pedido acceso consular. Con esta nueva audiencia, la incertidumbre persiste: mientras algunos ven a Durov como un mártir de la censura, otros cuestionan si su liberación refleja una debilidad en las pruebas contra él. La próxima audiencia, aún sin fecha, podría definir si este caso termina fortaleciendo a Telegram o marcando su declive en Europa, en un contexto donde la regulación digital sigue siendo un campo de batalla global.
.jpg)




.png)



COMMENTS