La Policía Nacional ha detenido a cinco miembros de una familia okupa en Alcázar de San Juan, Ciudad Real, acusados de perpetrar seis robos ...
La Policía Nacional ha detenido a cinco miembros de una familia okupa en Alcázar de San Juan, Ciudad Real, acusados de perpetrar seis robos de cable de cobre en las vías del tren, un delito que ha afectado la operatividad ferroviaria en la región. La operación, culminada esta mañana tras meses de investigación, se inició tras una denuncia del propietario de un vivero local por un robo cometido el 28 de abril de 2025, coincidiendo con el apagón eléctrico nacional, cuando los sospechosos hicieron un agujero en la valla perimetral, forzaron una puerta y sustrajeron maquinaria y herramientas antes de huir en una furgoneta. Durante el registro de su vivienda ocupada en las afueras de la localidad, los agentes hallaron diecisiete trozos de cable de cobre, confirmados como procedentes de la línea férrea, escondidos tras paneles de ocultación, lo que reforzó las sospechas contra el clan.
La investigación ha revelado que esta familia, conocida por los investigadores por su extenso historial delictivo, está vinculada a un total de nueve robos, incluyendo los seis casos de sustracción de cobre y otros tres asaltos con fuerza en viveros y lugares públicos de la zona. Entre los objetos recuperados se encuentran herramientas sustraídas del vivero denunciante, dos motocicletas robadas en un pueblo de Toledo y varios equipos denunciados como hurtados de un furgón de limpieza municipal de Alcázar de San Juan. Los robos de cobre, ejecutados bajo la cobertura de la nocturnidad en puntos apartados con escasa vigilancia, implicaban levantar arquetas y cortar el cable con cizallas, un método que no solo genera pérdidas económicas significativas, sino que también provoca interrupciones en el servicio ferroviario, demoras y cancelaciones que afectan a miles de usuarios.
La operación ha sido destacada por las autoridades como un paso clave para desmantelar una red familiar que había hecho del robo su modus vivendi, aprovechando su residencia en una casa okupada para planificar y ocultar los delitos. Los detenidos, cuyos nombres no han sido revelados, enfrentan cargos por robo con fuerza y daños, con posibles penas que podrían superar los siete años de prisión si se prueban todas las acusaciones. La policía continúa investigando si el clan tiene vínculos con otras bandas especializadas en el robo de cobre, un delito en aumento en España debido al valor del metal en el mercado negro, estimado en más de 8 euros por kilo. El caso ha reabierto el debate sobre la okupación y la seguridad en zonas rurales, con vecinos exigiendo medidas más estrictas, mientras las autoridades prometen reforzar la vigilancia en las líneas férreas para evitar nuevas incidencias.





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