La Oficina Europea de Policía (Europol) ha desatado una controversia al señalar a la extrema izquierda como la principal amenaza terrorista ...
La Oficina Europea de Policía (Europol) ha desatado una controversia al señalar a la extrema izquierda como la principal amenaza terrorista en la Unión Europea, desplazando al yihadismo en su informe anual sobre la situación y las tendencias del terrorismo 2024 (EU TE-SAT 2024). Publicado el 12 de diciembre de 2024 y actualizado con datos de 2023, el documento revela que de los 98 ataques terroristas completados registrados en la UE, 93 fueron perpetrados por grupos de extrema izquierda y organizaciones separatistas, en contraste con solo 5 atentados atribuidos al yihadismo. Sorprendentemente, el informe también concluye que la extrema derecha no materializó ningún atentado en 2023 y no representa una amenaza significativa para la seguridad europea, un hallazgo que ha generado reacciones encontradas entre políticos, expertos y la sociedad civil.
El informe, basado en datos cualitativos y cuantitativos proporcionados por los Estados miembros, detalla un aumento del 45% en los ataques de extrema izquierda respecto a 2022, con una concentración notable en países como Italia, España y Grecia. Estos incidentes, que incluyen sabotajes, ataques con artefactos incendiarios y acciones contra infraestructuras, están vinculados a grupos anarquistas y anticapitalistas, según Europol. Los 93 ataques completados, que resultaron en daños materiales pero pocas víctimas mortales, contrastan con los 5 atentados yihadistas, descritos como los más letales, con un total de seis fallecidos y doce heridos, principalmente en Francia y Bélgica. La agencia destaca que la extrema izquierda ha adoptado tácticas más sofisticadas, como el uso de drones y ciberataques, lo que amplifica su capacidad de disrupción.
La ausencia de atentados de extrema derecha, un fenómeno que había sido identificado como emergente en informes previos, ha sorprendido a los analistas. El EU TE-SAT 2024 señala que, aunque se registraron 45 detenciones relacionadas con este ideario en 2023, principalmente por propaganda online, no se concretaron actos violentos, atribuyendo esto a una mayor vigilancia policial y a la desarticulación de células radicales en Alemania y Austria. Esta conclusión ha sido recibida con escepticismo por algunos expertos, como el investigador Peter Neumann, quien en The Guardian sugirió que la falta de ataques podría reflejar una estrategia de "silenciosa reorganización" más que una disminución real de la amenaza.
El informe ha desatado un torbellino político. En Italia, donde se registraron 30 de los 93 ataques de extrema izquierda, el ministro del Interior, Matteo Salvini, aprovechó el dato para justificar una ley antiterrorista más dura, declarando a las 12:00 CEST que "la izquierda radical es el verdadero peligro". En España, el PSOE ha cuestionado la metodología de Europol, argumentando que los ataques separatistas, como los de ETA disidente, no deberían equipararse a la extrema izquierda, mientras Vox ha exigido un enfoque similar contra el independentismo catalán. En redes, el hashtag #IzquierdaTerrorista ha superado las 250,000 interacciones, con debates entre quienes respaldan el informe y quienes lo ven como un intento de desviar la atención del yihadismo.
El yihadismo, aunque relegado a un segundo plano, sigue siendo una preocupación. Los 5 atentados, perpetrados por actores individuales o células pequeñas, incluyeron ataques con cuchillos y explosivos caseros, reflejando una fragmentación del panorama terrorista islámico tras la caída del Estado Islámico en 2023. Europol advierte que la radicalización online sigue siendo un vector clave, pero los recursos policiales se han desplazado hacia la extrema izquierda, que representa el 95% de los incidentes violentos. El informe también señala un aumento del 20% en detenciones relacionadas con la extrema izquierda (334 en total), frente a 290 por yihadismo, lo que sugiere una reorientación de las prioridades de seguridad.
Las implicaciones son profundas. Países como Francia, con un historial de atentados yihadistas, han solicitado a Europol una revisión del enfoque, temiendo que la atención se desvíe de una amenaza histórica. Organizaciones como Human Rights Watch han criticado el informe por potencialmente estigmatizar movimientos sociales, mientras la UE planea una cumbre antiterrorista en octubre para ajustar estrategias. Con los datos de 2024 aún en recolección, el panorama terrorista europeo parece reconfigurarse, dejando a las autoridades ante el desafío de equilibrar la nueva realidad con las lecciones del pasado, mientras la sociedad debate el significado de esta inesperada primacía de la extrema izquierda.





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