Marine Le Pen, líder del partido Agrupación Nacional (RN), ha reafirmado su postura firme contra el extremismo islámico con un discurso cont...
Marine Le Pen, líder del partido Agrupación Nacional (RN), ha reafirmado su postura firme contra el extremismo islámico con un discurso contundente en el que prometió que Francia "tomará todas las medidas necesarias" para cerrar mezquitas radicales, expulsar a predicadores del odio, y liquidar las influencias del salafismo y la Hermandad Musulmana si su partido accede al poder. Las declaraciones, realizadas esta mañana durante un mitin en Lille ante más de 3,000 simpatizantes, llegan en un contexto de creciente tensión en Francia tras los recientes atentados en Niza y la polémica sobre la regulación del uso del velo, temas que Le Pen ha utilizado para consolidar su base electoral de cara a las elecciones legislativas parciales de octubre. Vestida con un traje azul marino y flanqueada por la bandera tricolor, la líder ultraderechista recibió aplausos y cánticos de "¡Marine presidenta!" mientras esbozaba un plan que incluye una reforma legal para clasificar estas organizaciones como amenazas a la seguridad nacional.
Le Pen detalló que el cierre de mezquitas radicales se basaría en auditorías inmediatas de más de 2,500 centros de culto islámico en Francia, identificando aquellos vinculados a interpretaciones extremistas del islam, una medida que requeriría la colaboración de las prefecturas y el Ministerio del Interior. La expulsión de predicadores del odio, según su propuesta, se ejecutaría bajo una nueva ley de inmigración que agilice la deportación de extranjeros con doble nacionalidad o estatus irregular, un punto que ya ha generado críticas de organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional. Respecto al salafismo y la Hermandad Musulmana, Le Pen anunció la disolución de sus redes financieras y asociaciones, calificándolas de "ideologías totalitarias" que socavan los valores republicanos, y prometió confiscar sus bienes para financiar programas de integración. Estas medidas, que requieren una mayoría parlamentaria, reflejan su agenda de endurecer la laïcité francesa, un principio que ha defendido desde su campaña presidencial de 2022.
El discurso se produce tras un verano marcado por debates sobre seguridad, con el gobierno de Emmanuel Macron enfrentando críticas por la gestión de atentados atribuidos a radicales islámicos, y coincide con la cumbre Putin-Trump en Alaska, donde Francia busca influir en las dinámicas globales. Le Pen aprovechó el momento para atacar al Ejecutivo, acusándolo de "complicidad por omisión" y prometiendo un referéndum sobre inmigración si RN obtiene el control del Senado en 2026. En redes sociales, el hashtag #LePenPlan ha ganado tracción, con simpatizantes elogiando su "valentía" y detractores denunciándola como una "caza de brujas", mientras el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) ha condenado las declaraciones como "discriminación institucional". La oposición, incluyendo a La France Insoumise, ha pedido a Macron que reafirme los principios de libertad religiosa, pero Le Pen insiste en que su plan es "una defensa de la identidad francesa", dejando a la nación dividida ante un futuro político incierto.





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