Ha surgido una nueva controversia que involucra a altos cargos españoles en Marruecos, tras la publicación por parte del medio local Goud de...
Ha surgido una nueva controversia que involucra a altos cargos españoles en Marruecos, tras la publicación por parte del medio local Goud de fotografías del director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo, en el restaurante Casa García de Assilah, un pintoresco pueblo costero en el norte del país. Las imágenes, captadas durante una cena el pasado fin de semana, muestran a Pardo acompañado por su guardaespaldas en un establecimiento conocido por ser un punto de encuentro habitual de figuras políticas y culturales españolas, incluyendo a expresidentes socialistas como Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, así como al exministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos. Este hallazgo ha reavivado debates sobre las relaciones diplomáticas y personales entre España y Marruecos, especialmente en un contexto de tensiones migratorias y acuerdos bilaterales.
El restaurante Casa García, un lugar emblemático con vistas al Atlántico y especializado en mariscos y pescados frescos, ha sido durante años un enclave discreto para reuniones de alto nivel. Fundado en 1952 por un emigrante español, el establecimiento ha atraído a intelectuales, empresarios y políticos, convirtiéndose en un símbolo de los lazos culturales entre ambos países. Según Goud, Pardo disfrutó de una cena relajada, pero la presencia de su escolta sugiere un viaje oficial o semi-oficial, aunque el Ministerio del Interior no ha confirmado el propósito del desplazamiento, limitándose a afirmar que el director se encontraba en "actividades relacionadas con su cargo". Fuentes cercanas especulan que podría estar ligado a negociaciones sobre cooperación en materia de seguridad y migración, dada la reciente crisis en Ceuta y Melilla.
La publicación de las fotos ha generado especulaciones sobre posibles influencias marroquíes en la cúpula policial española, especialmente tras los recientes escándalos que han salpicado al PSOE, como el caso Koldo y las investigaciones sobre Santos Cerdán y José Luis Ábalos. La presencia de González y Zapatero en el mismo restaurante en el pasado ha sido documentada en crónicas sociales, donde se les vio disfrutando de veladas con diplomáticos y empresarios marroquíes, lo que ha llevado a críticos como Vox a denunciar una "red de influencias" que beneficia a Marruecos en detrimento de los intereses españoles. En redes sociales, el hashtag #PardoEnMarruecos ha ganado tracción, con usuarios cuestionando si estas reuniones informales podrían comprometer la independencia de las fuerzas de seguridad.
El Ministerio del Interior ha respondido con un comunicado breve, negando cualquier irregularidad y afirmando que las visitas a Marruecos son parte de la cooperación bilateral contra el terrorismo y el crimen organizado. Sin embargo, la oposición ha exigido explicaciones en el Congreso, con el PP pidiendo una comparecencia de Pardo para aclarar el propósito del viaje y sus acompañantes. Asociaciones como Hazte Oír, que han criticado al PSOE por sus lazos con Marruecos, han utilizado las imágenes para reforzar su narrativa de "traición nacional". Mientras tanto, Goud ha defendido su publicación como un ejercicio de periodismo libre, aunque algunos ven en ella una maniobra del gobierno marroquí para presionar a España en temas pendientes, como el Sáhara Occidental.
Este episodio reabre el debate sobre la transparencia de los altos funcionarios y sus conexiones internacionales, especialmente en un momento en que España negocia con Marruecos acuerdos sobre migración y energía. Con las tensiones en aumento, el caso de Pardo podría tener repercusiones diplomáticas, dejando a la opinión pública española dividida entre quienes ven un simple acto social y quienes sospechan de motivaciones ocultas en un restaurante que ha sido testigo de décadas de encuentros hispano-marroquíes.





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