El anuncio realizado en marzo por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel del 25% a los países que compren petr...
El anuncio realizado en marzo por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel del 25% a los países que compren petróleo o gas a Venezuela sigue generando ondas en el panorama internacional, con una reacción inmediata y sostenida del Gobierno chino que ha marcado tensiones comerciales y políticas. El 24 de marzo de 2025, Trump publicó en Truth Social que esta medida entraría en vigor el 2 de abril, justificándola como una respuesta a la "hostilidad" de Venezuela hacia EE.UU. y su supuesta exportación de criminales, como el gang Tren de Aragua. La decisión, que busca presionar a compradores internacionales y cortar las finanzas del régimen de Nicolás Maduro, ha sido vista como una extensión de las sanciones reinstauradas en abril de 2024 tras las elecciones cuestionadas en Venezuela.
La respuesta de China fue contundente. El 25 de marzo, durante una rueda de prensa en Pekín, el portavoz de la Cancillería, Guo Jiakun, condenó la medida, afirmando que EE.UU. "ha abusado durante mucho tiempo de sanciones unilaterales ilegales" y ejercido una "jurisdicción de largo alcance" para interferir en los asuntos internos de otros países. Guo exigió a Washington que "retire sus sanciones" contra Caracas, advirtiendo que "no hay ganadores en una guerra de aranceles" y que las medidas solo perjudicarán a las empresas y consumidores estadounidenses. Esta postura reflejó la postura oficial de Pekín, que considera a Venezuela un aliado estratégico y un proveedor clave de crudo, especialmente desde que las sanciones limitaron las exportaciones a otros mercados. El Ministerio de Comercio chino emitió un comunicado paralelo, urgiendo a EE.UU. a respetar el derecho internacional, según Xinhua.
A pesar de las tensiones, China ha mantenido su comercio con Venezuela. Según datos de las aduanas chinas publicados el 15 de agosto de 2025, Venezuela exportó 1.4 millones de toneladas métricas de petróleo al gigante asiático en 2024, consolidándose como el duodécimo mayor proveedor, con un valor estimado de 700 millones de dólares, según análisis de Bloomberg. Esta cifra representa un aumento del 12% respecto a 2023, impulsada por acuerdos de deuda-for-crudo que datan de la era Chávez, y refleja la estrategia de Pekín para diversificar sus fuentes energéticas frente a las restricciones impuestas por Occidente. Aunque el arancel del 25% entró en vigor el 2 de abril, China ha evadido su impacto reexportando el crudo a través de terceros como Malasia, una maniobra que ha complicado la aplicación de la medida por parte de la administración Trump.
El contexto internacional amplifica el conflicto. Mientras España combate incendios que han devastado más de 60,000 hectáreas y Sánchez visita Ourense hoy, la decisión de Trump se enmarca en una política de "tarifas secundarias" que también afecta a compradores de petróleo ruso, como se vio en la cumbre Putin-Trump de esta semana. La reacción china, respaldada por su continuo comercio con Venezuela, ha intensificado las fricciones, con analistas como Matt Smith de Kpler sugiriendo que Pekín podría aumentar su dependencia de Rusia si las presiones aumentan. En redes sociales, el hashtag #TarifasVenezuela ha superado las 150,000 interacciones, con debates entre quienes apoyan a Trump por su postura contra Maduro y quienes critican las repercusiones económicas globales. Con la COP30 en Brasil y el arresto de un ucraniano por el ataque a Nord Stream, este enfrentamiento comercial sigue siendo un foco de atención en un mundo polarizado.





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