Madagascar ha sumido en un torbellino político tras la destitución del presidente Andry Rajoelina por el Parlamento con 130 votos a favor...
Madagascar ha sumido en un torbellino político tras la destitución del presidente Andry Rajoelina por el Parlamento con 130 votos a favor y uno en blanco, una moción que ha intensificado la crisis y culminado en la toma de poder por parte del ejército. Rajoelina, quien huyó del país el domingo 12 de octubre de 2025 ante la escalada de protestas juveniles que lo obligaron a refugiarse, fue declarado "incapaz moral" por los legisladores, acusándolo de abandonar su puesto y disolver la Asamblea Nacional de manera inconstitucional. Esta votación, que se produce en un contexto de manifestaciones masivas lideradas por la "Generación Z" contra la corrupción y los cortes de servicios básicos, ha dejado al país sin liderazgo efectivo, con el coronel Michael Randrianirina declarando que el ejército asume el control temporal, disolviendo todas las instituciones excepto la Asamblea Nacional, el órgano que impulsó la impeachment.
La moción de vacancia, presentada por la oposición y respaldada por disidentes de la coalición de Rajoelina, argumenta que el presidente violó la Constitución al disolver el Parlamento desde el exilio y al ignorar demandas populares por reformas. Rajoelina, de 55 años y en el poder desde 2019, había intentado disolver la Asamblea el lunes como último acto de resistencia, pero el ejército —incluyendo la unidad élite CAPSAT que lo respaldó en el golpe de 2009— se volvió en su contra, uniéndose a los manifestantes el sábado. Randrianirina, en un anuncio televisado desde el Palacio de la Presidencia en Antananarivo, afirmó: "Hemos tomado el poder para restaurar el orden", suspendiendo la Constitución y convocando un gobierno transitorio de dos años que incluirá civiles y culminará en un referéndum para una nueva Carta Magna. Esta intervención militar, la tercera en 16 años, ha sido celebrada por miles en las calles de la capital, pero genera temor a una dictadura disfrazada.
Las protestas, que comenzaron el 25 de septiembre como manifestaciones juveniles contra cortes de agua y electricidad —afectando al 70% de los hogares en Antananarivo—, han escalado a demandas de renuncia total, con el movimiento "Gen Z Madagascar" movilizando a cientos de miles en la Plaza del 13 de Mayo. La juventud, que representa el 65% de la población de 30 millones, ha denunciado la corrupción de Rajoelina, su doble nacionalidad francesa y su fracaso en combatir la pobreza que afecta al 75% de los malgaches. El ejército, que se negó a disparar contra los manifestantes, ha prometido elecciones en 60 días, pero la oposición, liderada por Siteny Randrianasoloniaiko, exige un gobierno de transición civil.
Rajoelina, que huyó en un avión militar francés según reportes no confirmados, denunció desde el exilio una "conspiración inconstitucional", defendiendo su disolución parlamentaria como "necesaria para salvar la democracia". Francia, su principal aliado, ha guardado silencio, mientras la Unión Africana y la ONU llaman a la calma, temiendo un colapso como en Sudán. Económicamente, Madagascar, con un PIB per cápita de 500 dólares, enfrenta un riesgo de contracción del 5% si la inestabilidad persiste, afectando exportaciones de vainilla y textiles. Socialmente, la juventud celebra, pero tribus rurales temen más caos. Políticamente, el golpe podría estabilizar o profundizar divisiones, dejando un legado de rebelión generacional en una isla marcada por golpes recurrentes.





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