En las primeras horas de la mañana del martes, un camión que transportaba animales destinados a experimentos médicos volcó en una carretera ...
En las primeras horas de la mañana del martes, un camión que transportaba animales destinados a experimentos médicos volcó en una carretera secundaria cerca de Jackson, Misisipi. El accidente, causado por una falla en los frenos según los reportes preliminares de la policía estatal, liberó a decenas de primates en jaulas, pero lo más alarmante es que tres monos rhesus lograron escapar al bosque circundante. Estos animales formaban parte de un cargamento procedente de un laboratorio privado en Luisiana, donde se realizaban pruebas con patógenos para desarrollar vacunas y tratamientos.
Las autoridades sanitarias locales y federales, incluyendo los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), han emitido alertas urgentes. Los monos fugados podrían ser portadores de Hepatitis C y COVID-19, virus con los que fueron infectados intencionalmente en el marco de estudios controlados. Aunque los experimentos se llevan a cabo bajo protocolos estrictos de bioseguridad, la escapada representa un riesgo potencial para la salud pública. La Hepatitis C, transmitida principalmente por sangre, podría propagarse si los monos interactúan con humanos o animales salvajes a través de mordeduras o arañazos. Por su parte, el COVID-19, aunque menos virulento en variantes actuales, podría mutar o reinfectar poblaciones vulnerables si se disemina en la fauna local.
El conductor del camión, un hombre de 45 años, sufrió heridas leves y fue hospitalizado. La empresa transportista, BioTrans Labs, confirmó que los 42 monos a bordo estaban destinados a un centro de investigación en Atlanta. De ellos, 39 fueron recapturados inmediatamente por el personal de emergencia, pero los tres evadidos —identificados por microchips como sujetos de prueba avanzada— se adentraron en un área boscosa de aproximadamente 500 acres, complicando las labores de búsqueda. Equipos con drones térmicos, perros rastreadores y expertos en primatología del Departamento de Vida Silvestre de Misisipi han sido desplegados. "Estamos tratando esto como una emergencia de nivel 3", declaró el gobernador Tate Reeves en una conferencia de prensa, instando a los residentes a evitar el contacto con monos salvajes y reportar avistamientos al 911.
Hasta el momento, no se han reportado interacciones con humanos, pero se han cerrado senderos en el Natchez Trace Parkway y se recomienda a ganaderos locales vacunar a su ganado contra posibles contagios zoonóticos. Expertos en virología consultados por medios locales explican que, aunque el riesgo de una epidemia masiva es bajo debido a la baja transmisibilidad aérea del COVID-19 en primates no humanos, la Hepatitis C podría establecer reservorios en poblaciones de mapaches o ciervos si se transmite. Organizaciones como PETA han criticado el transporte de animales infectados, exigiendo una investigación federal sobre las prácticas de la industria farmacéutica.
La búsqueda continúa con redes de trampas no letales y cebos alimenticios. Las autoridades prometen actualizaciones diarias y han establecido un perímetro de cuarentena de 10 millas. Este incidente revive memorias de escapes previos en laboratorios, como el de 2022 en Pensilvania con cynomolgus infectados, que no resultó en brotes pero generó pánico. En Misisipi, un estado con alta densidad rural, la prioridad es capturar a los monos vivos para analizar su carga viral y prevenir cualquier escalada. Mientras tanto, la comunidad local permanece en vilo, con escuelas cercanas adoptando protocolos de cierre temprano y residentes armados con tranquilizantes proporcionados por el estado. Si no se resuelve pronto, podría desencadenarse un debate nacional sobre la ética y seguridad en la investigación con patógenos vivos.
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