La Policía Nacional ha llevado a cabo una importante operación antiterrorista que culminó el pasado martes con la detención de dos personas...
La Policía Nacional ha llevado a cabo una importante operación antiterrorista que culminó el pasado martes con la detención de dos personas en las localidades de Cartagena (Murcia) y Ferrol (A Coruña). Los arrestados, un hombre de 21 años y una mujer de 19 años —esta última hija de un militar—, están estrechamente vinculados a la organización terrorista DAESH, también conocida como Estado Islámico (ISIS). Ambos formaban parte de un proceso de radicalización individual o autoadoctrinamiento, un fenómeno que las fuerzas de seguridad consideran especialmente peligroso por su carácter imprevisible y difícil de detectar.
La investigación, iniciada en febrero de 2025 por la Comisaría General de Información, reveló que los detenidos consumían y almacenaban abundante material de propaganda yihadista. Entre los contenidos intervenidos destacan manuales detallados sobre la fabricación casera de explosivos, así como instrucciones para la elaboración de cinturones bomba y otros artefactos improvisados. Este tipo de documentación, a menudo difundida en foros clandestinos de internet o canales encriptados, permitía a los individuos capacitarse de forma autónoma para llevar a cabo potenciales acciones violentas sin necesidad de contacto directo con estructuras operativas del grupo terrorista.
Uno de los aspectos más graves del caso es la financiación activa del terrorismo. Al menos uno de los arrestados —según las fuentes policiales— realizaba envíos periódicos de dinero a miembros o simpatizantes del Estado Islámico ubicados en zonas de conflicto, principalmente en Siria e Irak. Estas transferencias, realizadas a través de métodos que intentaban eludir los controles financieros, estaban destinadas a sostener la infraestructura armada de la organización, contribuyendo directamente a su capacidad operativa y a la perpetuación de su actividad terrorista global.
Además, ambos utilizaban activamente las redes sociales como herramienta de difusión. Publicaban y compartían contenidos extremistas que enaltecían la figura de los combatientes yihadistas, justificaban la violencia en nombre de su ideología y animaban a otros a unirse a la causa. Esta labor de propaganda no solo servía para reforzar su propia radicalización, sino que también buscaba captar a nuevos adeptos, especialmente entre jóvenes de origen magrebí o en entornos vulnerables.
La operación destaca el papel que siguen jugando elementos durmientes o lobos solitarios en Europa, incluso cuando el califato territorial del DAESH fue desmantelado años atrás. Grupos residuales y propagandistas en línea continúan inspirando y orientando a individuos aislados, convirtiendo la autocapacitación y las pequeñas contribuciones económicas en amenazas reales. Las autoridades españolas subrayan que esta detención forma parte de un esfuerzo sostenido para neutralizar estas redes antes de que evolucionen hacia fases operativas.
Los detenidos han sido puestos a disposición judicial acusados de delitos de pertenencia a organización terrorista, autoadoctrinamiento, enaltecimiento del terrorismo y financiación del terrorismo. La juez ha decretado prisión provisional sin fianza para al menos uno de ellos, mientras continúa la explotación de los dispositivos electrónicos incautados en busca de más evidencias o posibles conexiones.





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