Renfe e Iryo han anunciado que dejarán de abonar indemnizaciones a los viajeros por los retrasos que se produzcan en los corredores de al...
Renfe e Iryo han anunciado que dejarán de abonar indemnizaciones a los viajeros por los retrasos que se produzcan en los corredores de alta velocidad Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia cuando estos estén provocados por las limitaciones temporales de velocidad establecidas en la red ferroviaria. Ambas compañías sostienen que los retrasos no son atribuibles a la gestión del servicio por parte de los operadores, sino a las restricciones técnicas aplicadas por el administrador de infraestructuras tras el grave accidente ferroviario de Adamuz.
La decisión supone un cambio relevante en la política de compensaciones que venía aplicándose hasta ahora en las principales líneas de alta velocidad del país, especialmente en dos de los ejes con mayor volumen de viajeros diarios. A partir del 31 de enero, los billetes adquiridos para estos trayectos ya no generarán derecho a indemnización automática cuando el origen del retraso esté directamente relacionado con las limitaciones de velocidad en determinados tramos de la infraestructura.
Según han comunicado ambas compañías, el nuevo escenario operativo está marcado por la imposición de numerosas limitaciones temporales de velocidad, conocidas como LTV, que obligan a reducir de forma significativa la marcha de los trenes en puntos concretos del recorrido. Estas restricciones se han implantado tras una revisión general de la red ferroviaria de alta velocidad, en el marco de un refuerzo extraordinario de las medidas de seguridad.
Los operadores explican que, como consecuencia directa de estas limitaciones, los tiempos de viaje se han visto alterados de forma recurrente, generando demoras que afectan a la regularidad del servicio y a la planificación de las circulaciones. En este contexto, defienden que los retrasos derivados de estas restricciones no pueden ser imputados a la operativa de las compañías, al tratarse de decisiones técnicas vinculadas al estado de la infraestructura y a la gestión del tráfico ferroviario.
Renfe ha comunicado que los billetes adquiridos a partir del 31 de enero no darán derecho a compensación económica cuando el retraso esté causado por estas limitaciones de velocidad. La compañía ha trasladado un mensaje de disculpa a los viajeros por las molestias que esta situación pueda ocasionar y ha apelado a la comprensión de los usuarios ante un escenario que, según subraya, no depende de su gestión directa.
Por su parte, Iryo se ha sumado a la misma línea argumental, advirtiendo de que los trayectos entre Madrid y Barcelona y entre Madrid y Valencia pueden experimentar retrasos como consecuencia de las limitaciones temporales de velocidad impuestas en la red. La empresa insiste en que se trata de circunstancias ajenas a la responsabilidad del operador ferroviario y que están directamente vinculadas al marco operativo establecido por el administrador de la infraestructura.
El impacto de esta medida se deja sentir especialmente en los servicios de alta velocidad, donde los compromisos de puntualidad y las políticas de compensación han sido históricamente uno de los principales argumentos comerciales para atraer viajeros. En ambos corredores, la competencia entre operadores ha elevado las expectativas de los usuarios en relación con la fiabilidad de los horarios y con el derecho a recibir compensaciones económicas en caso de incidencias.
Con la retirada de las indemnizaciones en estos supuestos concretos, las compañías buscan delimitar claramente el ámbito de su responsabilidad frente a los retrasos derivados de causas externas. Tanto Renfe como Iryo mantienen que seguirán aplicando sus sistemas habituales de compensación cuando las demoras tengan su origen en incidencias imputables a la explotación comercial, al material rodante o a la gestión directa del servicio.
Sin embargo, la decisión ha generado inquietud entre los viajeros frecuentes, que consideran que el cambio de criterio supone una reducción efectiva de sus derechos como usuarios del transporte ferroviario. En la práctica, una parte significativa de los retrasos registrados en las últimas semanas en ambos corredores se ha producido precisamente por la existencia de estas limitaciones de velocidad, lo que deja a muchos pasajeros sin posibilidad de reclamar una compensación económica pese a haber sufrido demoras relevantes.
Las limitaciones temporales de velocidad afectan a distintos puntos del recorrido, obligando a los trenes a circular muy por debajo de la velocidad habitual en tramos donde, hasta hace poco, se mantenían los estándares máximos de alta velocidad. Estas restricciones, además, se aplican de forma dinámica y pueden variar en función de las inspecciones técnicas y de la evolución de los trabajos de revisión de la infraestructura.
Desde el punto de vista operativo, los operadores han tenido que reajustar sus programaciones, modificar horarios y ampliar los márgenes de seguridad entre circulaciones para adaptarse a la nueva situación. A pesar de estos ajustes, las demoras continúan produciéndose, especialmente en franjas horarias de alta demanda, donde cualquier reducción de velocidad tiene un efecto directo sobre la capacidad de la línea.
Las compañías insisten en que su margen de actuación es limitado y que deben ajustarse estrictamente a las condiciones de circulación establecidas por el gestor de la red. En este sentido, recalcan que los maquinistas reciben instrucciones precisas sobre los tramos afectados por las limitaciones y que el cumplimiento de estas restricciones es obligatorio para garantizar la seguridad de las operaciones.
El cambio de política en materia de indemnizaciones se produce en un momento especialmente sensible para el sector ferroviario, marcado por un intenso debate público sobre el estado de la red, los niveles de inversión en mantenimiento y la capacidad del sistema para absorber un volumen creciente de tráfico en los principales corredores.
Mientras las limitaciones de velocidad se mantengan activas, Renfe e Iryo asumen que los retrasos seguirán formando parte del día a día en las líneas Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia. No obstante, ambas empresas subrayan que su prioridad sigue siendo garantizar la seguridad de los viajeros y la correcta prestación del servicio, aunque ello implique, de forma temporal, un deterioro de los tiempos de viaje y la supresión de las compensaciones en los supuestos vinculados a estas restricciones técnicas.





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